El hijo de Isabel Pantoja y la influencer pusieron fin a su relación en agosto de 2025.
Fue en agosto de 2025 cuando se conoció públicamente la separación de Kiko Rivera e Irene Rosales. La pareja decidió poner fin a su relación tras once años juntos, nueve de matrimonio y dos hijas en común, Ana y Carlota. Después de más de una década compartiendo vida y superando numerosas dificultades, finalmente tomaron caminos distintos. Ambos han continuado con sus vidas y parecen satisfechos con las nuevas etapas personales que han iniciado. En un primer momento insistieron en que se trataba de una ruptura amistosa y sin terceras personas implicadas. Sin embargo, según informa Lecturas, la situación entre ellos ya no sería tan cordial.

De acuerdo con las informaciones recientes, en los últimos meses la separación entre Kiko Rivera e Irene Rosales habría tomado un rumbo inesperado. “No solo habría tensión entre ellos, sino que el acuerdo inicial se estaría convirtiendo en una especie de guerra. Todo apunta a que terminará en un divorcio contencioso porque Kiko ha solicitado la custodia compartida de las hijas que tiene con Irene”, explicó Luis Pliego en el programa El tiempo justo. Según añadió, esta petición se produjo en enero. “Ellos tenían un acuerdo basado en un régimen de visitas que se respetaba, pero cuando Lola entra en la vida de Kiko, él decide romper ese pacto y pedir la custodia compartida de las niñas”.

¿A qué se debería este cambio? Según estas informaciones, el detonante habría sido el último paso dado por el hijo de Isabel Pantoja. El intérprete de canciones como Quítate el top, El mambo o Lola habría solicitado la custodia compartida de sus hijas, Ana y Carlota. Una decisión que, al parecer, no habría sido bien recibida por la que fuera colaboradora de programas de Telecinco. Y es que, según se ha difundido, inicialmente él había aceptado un acuerdo basado en un régimen de visitas, por el que podía pasar tiempo con las niñas mientras ellas continuaban viviendo con su madre en la que fue la vivienda familiar en Castilleja de la Cuesta.
Sus nuevas vidas
Tanto Irene Rosales como Kiko Rivera han seguido adelante con sus vidas sentimentales. En el caso de la influencer, se supo primero que había vuelto a ilusionarse con Guillermo, un empresario sevillano dedicado a la instalación de césped artificial. Hace unos años, él había trabajado precisamente en la casa que Irene compartía con su entonces marido, un momento que incluso quedó reflejado en una fotografía. Con el tiempo mantuvieron el contacto y, tras la separación, la amistad entre ambos evolucionó hasta convertirse en una relación que hicieron pública meses después. Ella misma ha descrito esta etapa como un momento de ilusión en el que se siente “feliz y enamorada al cien por cien”.

Por su parte, el DJ confesó a finales de 2025 que también estaba enamorado. Kiko Rivera decidió presentar públicamente a su nueva pareja, Lola García, a través de sus redes sociales, donde compartió una fotografía juntos acompañada de un mensaje:

“No hay mejor forma de cerrar un año y empezar otro que habiendo crecido de verdad. Haber aprendido de lo vivido, saber lo que no quiero en mi vida y no volver a caer en los mismos errores del pasado. Hoy camino con el corazón en paz y lleno de ilusión. Estoy enamorado de una mujer que no solo tiene la cara más bonita del mundo, sino también un alma increíble, un corazón enorme y una forma de hacer que todo sea más fácil, más bonito y más auténtico”.
Así comenzó su historia de amor
La relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales comenzó gracias a un amigo en común. Él quedó fascinado con ella desde el primer momento y le propuso participar en uno de sus videoclips. Tras una primera cita que no salió como esperaban, decidieron conocerse primero como amigos. Finalmente, en mayo de 2014 iniciaron oficialmente su relación.

Con el tiempo se convirtieron en una de las parejas más mediáticas del momento, apareciendo juntos en numerosos eventos y apoyándose mutuamente en situaciones personales y familiares complicadas.
El 7 de octubre de 2016 celebraron su boda, uno de los enlaces más comentados de aquel año. La ceremonia tuvo lugar en la Hacienda de los Parrales, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), ante más de 300 invitados. Entre los asistentes destacó la presencia de Isabel Pantoja, que no ocultó la emoción en un día tan importante para su hijo.

