Hablamos con Pablo, hijo de Quique Sánchez Flores, futbolista y creador de una aplicación que está revolucionando la forma de afrontar el miedo a volar

“Surgió de mi propia experiencia volando. Cada viaje era un reto: el corazón se me aceleraba, me sudaban las manos y lo pasaba realmente mal”.

Con solo 23 años, Pablo Sánchez Flores combina dos retos muy exigentes: el deporte de alto nivel y el desarrollo de una startup con ambición internacional. Es el fundador de Copi, una aplicación que funciona como copiloto emocional y acompaña a los pasajeros durante el vuelo para ayudarles a gestionar la ansiedad en tiempo real. La idea nació a partir de su propia experiencia y hoy se ha convertido en una solución tecnológica desarrollada con el apoyo de profesionales de la aviación y de la psicología.

Al mismo tiempo, Pablo compite en el filial del Rayo Vallecano B, donde la disciplina, la constancia y la resiliencia forman parte del día a día. Hijo del entrenador Quique Sánchez Flores, creció en un entorno marcado por el fútbol, pero ha decidido abrirse camino por sí mismo tanto dentro como fuera del campo, combinando mentalidad competitiva y espíritu emprendedor. Tecnología, gestión emocional y deporte de élite se entrelazan en su historia. Hablamos con él sobre propósito, presión y su objetivo de crear algo que ayude a millones de personas a volar con más tranquilidad.

Содержание
  1. Tu proyecto más personal ahora mismo es Copi, una app para superar el miedo a volar. ¿Cómo nació la idea?
  2. ¿Y la aplicación nace con ese objetivo?
  3. ¿La idea surgió de tu experiencia personal?
  4. ¿Hubo algún momento clave que marcara el nacimiento de la idea?
  5. ¿Cómo funciona la app en la práctica?
  6. ¿Solo ofrece apoyo emocional?
  7. Como dices, tú mismo sufrías miedo a volar. ¿Cuándo decidiste actuar?
  8. Definís la app como un “copiloto emocional”. ¿Cómo funciona durante el vuelo?
  9. ¿Qué respaldo profesional tiene el proyecto?
  10. Muchos emprendedores abandonan tras los primeros rechazos. Tú recibiste varios “no”. ¿Qué te hizo continuar?
  11. ¿Qué papel ha tenido el apoyo de tu familia, especialmente tu padre?
  12. ¿Cuál ha sido el testimonio de usuario que más te ha marcado?
  13. Si la app sigue creciendo, ¿te gustaría crear más proyectos relacionados con la salud mental?
  14. Mientras desarrollas la app, también juegas en el Rayo Vallecano B. ¿Cómo equilibras ambas cosas?
  15. ¿Qué te ha sorprendido del fútbol de cantera?
  16. ¿Qué objetivo deportivo tienes esta temporada?
  17. Crecer siendo hijo de Quique Sánchez Flores significa vivir rodeado de fútbol. ¿Cuándo decidiste dedicarte a ello?
  18. En tu día a día, ¿tu padre es más consejero o crítico?
  19. ¿Es más presión o ventaja llevar ese apellido?
  20. Hablas mucho de optimizar cuerpo y mente. ¿Qué rutina tuya sorprende más?
  21. ¿Qué beneficios notas?
  22. Si dentro de diez años apareciera un titular sobre ti, ¿cuál te gustaría leer?

Tu proyecto más personal ahora mismo es Copi, una app para superar el miedo a volar. ¿Cómo nació la idea?

Creo que muchos miedos, como el miedo a volar, son irracionales y difíciles de controlar. Durante años probé cursos, libros y diferentes programas que prometían ayudar, pero ninguno me funcionó realmente. Con el tiempo entendí que el objetivo no es eliminar esas sensaciones, sino aprender a gestionarlas cuando aparecen. Entonces pensé: ¿por qué no crear algo que acompañe al pasajero justo en esos momentos de ansiedad?

¿Y la aplicación nace con ese objetivo?

Exactamente. Copi no pretende eliminar la ansiedad, sino reconocerla, acompañarla y ofrecer información útil en el momento adecuado. Desde el punto de vista psicológico, creemos que este enfoque es mucho más efectivo.

¿La idea surgió de tu experiencia personal?

Sí, totalmente. Para mí cada vuelo era un desafío: el corazón se me aceleraba, me sudaban las manos y lo pasaba muy mal. Para tranquilizarme solía ir a la cabina y hablar con los pilotos, preguntándoles si habría turbulencias o si el vuelo sería tranquilo. Esas conversaciones siempre me ayudaban mucho.

¿Hubo algún momento clave que marcara el nacimiento de la idea?

Sí, hace aproximadamente un año, en un vuelo a México. Estábamos atravesando turbulencias fuertes y yo me sentía completamente solo, atrapado en pensamientos negativos. En ese momento el comandante habló por megafonía y explicó con calma que estábamos pasando por una zona de turbulencias, que podía ser incómodo pero que no era peligroso. Esa tranquilidad y esa explicación fueron justo lo que necesitaba. Fue entonces cuando pensé: “Esa voz debería estar disponible para todos”. Así nació Copi, el primer copiloto emocional para volar.

¿Cómo funciona la app en la práctica?

Se podría comparar con un amigo experto en aviación que te explica qué vas a sentir, escuchar o experimentar durante el vuelo. Acompaña al pasajero en cinco momentos clave: antes del embarque, el despegue, el vuelo en crucero, el aterrizaje y la llegada.

¿Solo ofrece apoyo emocional?

No, también incluye contenido sobre el destino del viaje: habla de su cultura, su historia y recomienda lugares que visitar. La idea es que volar deje de ser una experiencia de estrés y se convierta en parte del propio viaje.

Como dices, tú mismo sufrías miedo a volar. ¿Cuándo decidiste actuar?

Fue una combinación de factores. Por un lado, la frustración de haber probado muchos métodos sin éxito. Por otro, la experiencia de aquel vuelo a México. Y además me di cuenta de que no era el único: millones de personas sienten lo mismo. Esa mezcla de experiencia personal y necesidad colectiva me empujó a crear algo.

Definís la app como un “copiloto emocional”. ¿Cómo funciona durante el vuelo?

Funciona incluso sin conexión. Solo tienes que introducir tu nombre, origen y destino. Descargas la información del vuelo y la aplicación te acompaña durante las cinco fases del trayecto. Explica sonidos del avión, movimientos que pueden generar ansiedad o situaciones como las turbulencias. También incluye ejercicios de respiración guiada para ayudar a mantener la calma.

¿Qué respaldo profesional tiene el proyecto?

Hemos trabajado con comandantes del sector aeronáutico y en apenas cinco meses conseguimos la validación de más de 40 profesionales entre psicólogos, pilotos, copilotos y tripulantes de cabina. Además contamos con el apoyo del SEPLA, el sindicato oficial de pilotos en España, y estamos en conversaciones con varias aerolíneas. Muchos profesionales nos dicen que es muy útil porque ofrece apoyo emocional justo en momentos críticos del vuelo.

Muchos emprendedores abandonan tras los primeros rechazos. Tú recibiste varios “no”. ¿Qué te hizo continuar?

La convicción de que este proyecto puede ayudar a muchísima gente. Cuando tu propósito es tan personal y tu visión es tan grande, es difícil rendirse. Aunque reciba mil rechazos más, seguiré adelante porque creo de verdad en lo que estoy construyendo.

¿Qué papel ha tenido el apoyo de tu familia, especialmente tu padre?

No tomo decisiones solo por el apoyo familiar, porque confío mucho en mi propio criterio. Pero es cierto que mi madre fue la primera en apoyarme y con el tiempo el resto de la familia también empezó a creer en el proyecto. Siempre hemos tenido una relación de apoyo mutuo.

¿Cuál ha sido el testimonio de usuario que más te ha marcado?

Una mujer me contó que llevaba diez años buscando soluciones para su miedo a volar. Probó Copi sin muchas expectativas y me dijo que había sido lo mejor que había probado. No eliminó su miedo, pero le ayudó a gestionarlo. Ese mensaje me recordó por qué empecé todo esto.

Si la app sigue creciendo, ¿te gustaría crear más proyectos relacionados con la salud mental?

De momento quiero centrarme en Copi, porque ya es un proyecto enorme. Pero siempre me ha gustado crear cosas que ayuden a las personas. La tecnología puede ser una herramienta muy potente para resolver problemas reales.

Mientras desarrollas la app, también juegas en el Rayo Vallecano B. ¿Cómo equilibras ambas cosas?

No es fácil. Requiere disciplina y renunciar a muchas cosas que otros jóvenes de mi edad disfrutan. Pero curiosamente el fútbol también me ayuda a desconectar. Entrenar me permite despejar la mente y afrontar el resto del día con más energía.

¿Qué te ha sorprendido del fútbol de cantera?

Pensaba que encontraría mucho ego y competencia individual. Pero en el Rayo he descubierto un grupo humano increíble. Nos apoyamos mucho y algunos compañeros incluso me han ayudado con la aplicación.

¿Qué objetivo deportivo tienes esta temporada?

Antes me marcaba objetivos muy concretos y si no los cumplía me frustraba. Ahora prefiero centrarme en disfrutar del proceso, esforzarme cada día y dar mi mejor versión.

Crecer siendo hijo de Quique Sánchez Flores significa vivir rodeado de fútbol. ¿Cuándo decidiste dedicarte a ello?

Desde pequeño soñaba con jugar en Primera División a los 18 años. Con el tiempo entiendes que la realidad es diferente. Hoy juego porque me gusta competir y disfrutar del proceso.

En tu día a día, ¿tu padre es más consejero o crítico?

Un poco de ambas cosas. A veces es muy crítico, pero yo mismo se lo pido porque sé que así puedo mejorar.

¿Es más presión o ventaja llevar ese apellido?

Nunca lo he visto como presión ni como ventaja. Llegué al Rayo Vallecano B por mis propios méritos y lo que consiga será fruto de mi trabajo.

Hablas mucho de optimizar cuerpo y mente. ¿Qué rutina tuya sorprende más?

Llevo más de cuatro años practicando terapias con luz roja, mucho antes de que se pusieran de moda. Desde los 16 años me interesa todo lo relacionado con la salud: grounding, agua fría, saunas o alimentación natural.

¿Qué beneficios notas?

La meditación me ayuda a centrar la mente en el presente. Y el agua fría me ha ayudado mucho a trabajar la fortaleza mental. Empezar el día superando un reto como una ducha fría a las siete de la mañana te da una sensación inmediata de logro.

Si dentro de diez años apareciera un titular sobre ti, ¿cuál te gustaría leer?

“Pablo Sánchez Flores, el fundador que ayudó a millones de personas a volar con más tranquilidad”.

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