Las conmovedoras palabras de la exmujer de James Van Der Beek tras su muerte: “Hasta que nos volvamos a encontrar”
Tras seis años de matrimonio, Heather McComb ha recordado con emoción al actor y la amistad que mantuvieron después de su divorcio.

La muerte de James Van Der Beek, a los 48 años, ha sacudido a toda una generación que creció con la sensibilidad adolescente de Dawson’s Creek. El actor falleció el pasado 11 de febrero tras luchar contra un cáncer colorrectal diagnosticado en 2023. Su pérdida deja no solo una carrera marcada por un personaje icónico, sino también una historia personal compleja y profundamente humana. Entre los numerosos homenajes de compañeros y amigos, una de las voces más esperadas ha sido la de su primera esposa, Heather McComb, que ha decidido romper su silencio con un mensaje cargado de emoción y gratitud.
La noticia, adelantada por el tabloide británico Daily Mail, volvió a poner el foco en una etapa menos conocida de la vida del actor: la que compartió con McComb antes de convertirse en un hombre volcado en su numerosa familia. Ambos se conocieron siendo muy jóvenes, en una etapa previa al fenómeno televisivo que lo transformaría en ídolo juvenil gracias a su papel de Dawson Leery, el inolvidable protagonista que marcó el final de los años noventa.

Se casaron en 2003, cuando él ya había alcanzado la fama internacional, y permanecieron juntos hasta su separación en 2009. Aquellos años estuvieron marcados por la presión mediática y los cambios inevitables que acompañan a una carrera en pleno ascenso. Sin embargo, lejos de alimentar relatos de conflicto, el mensaje de McComb tras su fallecimiento pone el acento en el afecto que logró sobrevivir al divorcio.
La actriz compartió una fotografía tomada el día de su 21º cumpleaños, una imagen íntima y luminosa que remite a una etapa anterior a la celebridad. El gesto no fue casual: evocaba al James previo al fenómeno fan, al joven soñador que aún no sabía que su rostro se convertiría en símbolo de toda una generación. “Estoy desconsolada por la pérdida del querido James”, escribió en un mensaje que conmovió rápidamente a seguidores y medios.
“Puro de corazón”
En sus palabras lo describió como “inocente, amable y puro de corazón”, destacando que el vínculo entre ambos se mantuvo con el paso de los años, transformado en respeto y cariño. Lejos de centrarse en su historia sentimental, McComb subrayó la evolución personal del actor y su entrega absoluta a la familia que formó más tarde junto a Kimberly Van Der Beek, con quien tuvo seis hijos.

Precisamente esta referencia ha sido uno de los aspectos más comentados de su mensaje: el reconocimiento explícito a la mujer que lo acompañó en su última etapa vital. McComb expresó su dolor por Kimberly y por los hijos del actor, recordando cuánto significaban para él y el orgullo que sentía por su papel como padre. Un gesto elegante que rompe con la narrativa habitual de tensiones irreconciliables entre exparejas en Hollywood.
“Hasta que nos volvamos a encontrar”
En los últimos años, Van Der Beek había compartido públicamente reflexiones sobre la enfermedad y la vulnerabilidad, mostrando una faceta más introspectiva y espiritual. Su despedida, según quienes estuvieron cerca, estuvo marcada por la serenidad y el deseo de dejar un legado de amor y conciencia. Ese mismo tono se percibe en el mensaje de su primera esposa, que concluye con una oración y un “hasta que nos volvamos a encontrar”, impregnado de fe y esperanza.

Para muchos fans, su nombre seguirá ligado para siempre al universo de Dawson’s Creek y al personaje que lo lanzó a la fama. Sin embargo, el homenaje de McComb aporta una dimensión distinta: la del hombre antes del mito, el joven que amaba sin imaginar el impacto cultural que estaba a punto de protagonizar.
Entre homenajes multitudinarios y recuerdos televisivos, la despedida de Heather McComb destaca por su intimidad. No habla la actriz ni la exesposa de una estrella, sino alguien que compartió los años formativos de un hombre que, pese a la fama, supo conservar —según quienes lo conocieron— una esencia genuina.

Su mensaje no reabre heridas ni busca protagonismo. Es, sencillamente, el testimonio de un amor que cambió de forma, pero no desapareció. Y quizá por eso, entre tantas despedidas públicas, la suya resulta una de las más conmovedoras: porque recuerda que detrás del icono generacional siempre hubo un corazón vulnerable, el de un chico que soñaba con actuar y terminó marcando a millones.

