Así son los espectaculares escenarios gallegos de ‘Las hijas de la criada’, la nueva serie basada en la novela de Sonsoles Ónega

Viajamos por los lugares de rodaje de esta adaptación televisiva de ocho capítulos, que se estrena el 30 de noviembre y que hoy tú puedes recorrer sin cámaras ni figuración.

Dos niñas de mundos opuestos nacen el mismo día del año 1900 en el pazo gallego del Espíritu Santo. Clara es la hija de los señores; Catalina, la hija de la criada. Sus destinos —y los de sus familias— se verán sacudidos cuando ambas sean intercambiadas. Así imaginó Sonsoles Ónega a las protagonistas de Las hijas de la criada, la novela con la que ganó el Premio Planeta 2023 y que se convirtió en el libro más vendido de aquel año en España. Dos años después, sus personajes saltan a la pequeña pantalla.

Intriga, pasiones prohibidas, secretos familiares y luchas de poder se entrelazan en esta serie de ocho episodios que sigue a los Valdés, una familia del mar gallego que emigró a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Es un relato que, como resume la periodista y escritora, habla de “mujeres poderosas, valientes, que sobreviven en un mundo nada fácil para ellas”.

Verónica Sánchez, Carlota Baró y Alain Fernández lideran el reparto de la ficción, rodada en distintos rincones de Galicia, además de Madrid y Canarias. Cuando Sonsoles Ónega visitó por primera vez el set, la emoción fue inevitable: “Ver cómo Galicia se convertía en mi novela ha sido un impacto. Es como si los personajes hubieran decidido empezar a caminar de verdad”, confesó. La autora también destacó cómo la mirada de los directores sobre las Rías Baixas le devolvía matices que ella misma solo había intuído al escribir: “Encontraron rincones que parecían escritos antes de existir”.

Te invitamos ahora a un recorrido por las localizaciones gallegas de la serie para empezar a sumergirte en el universo de Las hijas de la criada.


La plaza de la Leña de Pontevedra

Uno de los escenarios más fácilmente reconocibles de la serie es la plaza de la Leña, el rincón más icónico del casco histórico de Pontevedra. Durante el rodaje se llenó de figurantes, puestos de mercado, carros de madera, cestas de pescado, cántaros y todo tipo de elementos para recrear la vida cotidiana en una villa gallega de principios del siglo XX. El nombre del lugar recuerda su pasado como punto de venta de leña y hoy conserva el encanto de la típica plaza gallega: pequeña, con soportales, rodeada de casas de sillería de granito, galerías y un cruceiro en el centro. En los días de sol, sus terrazas la llenan de vida y es una de las más fotografiadas de la ciudad.

No es la única plaza de aire gremial del precioso casco antiguo pontevedrés, que compite en encanto con Santiago de Compostela. La Ferrería, la Verdura o la plazuela de las Cinco Calles son algunos ejemplos, junto a casonas nobles, rúas de granito verdoso con soportales, tabernas tradicionales, iglesias como la del convento de San Francisco —con sepulcros medievales y vidrieras—, jardines y la curiosa capilla en forma de vieira donde los peregrinos del Camino Portugués se detienen a venerar a la patrona de la ciudad.


Los hórreos y las mareas de Combarro

Casi tan famoso como la plaza de la Leña —o incluso más— es el pueblo de Combarro, otra de las postales más conocidas de Galicia y localización clave en la serie. Su arquitectura tradicional y su marcada identidad marinera resultaron perfectas para varias secuencias de Las hijas de la criada.

Quien recorra hoy sus estrechas callejuelas reconocerá de inmediato los hórreos alineados junto al mar, las casas de piedra, los cruceiros y las pequeñas plazas. En pantalla, la decoración suma elementos de época para reforzar el ambiente de principios de siglo, pero el encanto del lugar es completamente auténtico.


De la playa al puerto en Muros

El paisaje de la ría de Muros parece hecho a medida para el cine, y las productoras lo saben bien: desde hace años encuentran aquí un plató natural perfecto. A la playa de Area Maior se desplazó el equipo para rodar varias escenas, un arenal que combina calma y naturaleza en estado puro. Es también un punto de referencia para los amantes del surf, que han puesto sus ojos en esta playa salvaje de Louro, en la desembocadura del río Negro. Sus dunas, la laguna de Xalfas y el mítico monte Louro, recortado en el horizonte, la convierten en un icono fotográfico del turismo gallego.

Más allá de sus playas, Muros presume de una villa con alma medieval: calles empinadas que suben y bajan entre cuestas y escaleras, soportales de piedra, pequeñas ermitas y una arquitectura marinera que parece detenida en el tiempo. Entre todos sus rincones hay uno especialmente singular, un pequeño puerto que conserva intacta la atmósfera del siglo XVII: el puerto de Cabanas. Allí se rodaron varias escenas de la serie y, con unos cuantos cambios de atrezzo, se transformó en la conservera ficticia La Deslumbrante.

Aunque el rodaje terminó en julio, meses antes Sonsoles Ónega ya se había acercado al set para encontrarse con el equipo y salió visiblemente emocionada. En su programa contó cómo fue ver a las actrices caracterizadas como obreras, con pañuelo en la cabeza y las latas de sardinas recreadas al detalle: “Es impresionante el montaje… Me he emocionado mucho porque es como darle otra vida a los personajes”, confesó. Volver a ver a sus protagonistas —Martina Cariddi y la coruñesa Judith Fernández— vestidas con los trajes que ella misma había imaginado fue para la autora casi un déjà vu literario. Y, como remató entonces, el paisaje gallego hizo el resto: “No deja de sorprenderte”.

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