Carolina Adriana y Patricia Cristina, hijas de la diseñadora venezolana, y su nieta Olimpia Báez tampoco quisieron perderse esta cita.
Nueva York se ha convertido esta semana en el epicentro mundial de la moda con la celebración de la New York Fashion Week 2026, que se prolonga hasta el próximo 20 de febrero. Las grandes figuras de la industria han acudido a una edición marcada por el regreso de los desfiles multitudinarios y la expectación en torno a las firmas históricas. Entre ellas, Carolina Herrera volvió a ocupar un lugar destacado con la presentación de su colección Otoño-Invierno 2026/2027, diseñada por Wes Gordon, director creativo de la casa desde 2018. Sin embargo, más allá de la moda, la imagen que más llamó la atención fue la de la propia diseñadora rodeada de tres generaciones de su familia, un gesto cargado de simbolismo en un momento especialmente significativo para ella.


Carolina Herrera, que enviudó en 2025 tras la muerte de su marido, Reinaldo Herrera, acudió al desfile acompañada por sus dos hijas, Carolina Adriana y Patricia Cristina, y por tres de sus seis nietos. Entre ellos, Olimpia Báez —hija de Carolina Adriana— acaparó todas las miradas al lucir algunos de los básicos estrella de la próxima primavera, como el trench de ante y el vestido rojo ajustado. También estuvieron presentes los hermanos Gerrit y Magnus Lansing, hijos de Patricia Cristina. La aparición conjunta de los jóvenes, de 20 y 18 años, fue uno de los detalles más comentados de la jornada, ya que no suelen dejarse ver juntos en actos públicos y porque su abuela se mostró especialmente cercana con ellos. De hecho, la diseñadora, de 87 años, abandonó el desfile acompañada por Magnus y Gerrit, una imagen que muchos asistentes destacaron como uno de los momentos más entrañables del día.



Patricia Cristina, la segunda hija de Carolina Herrera, llegó al desfile del brazo de sus dos hijos. Los tres apostaron por estilismos coordinados en tonos azules. Gerrit y Magnus lucieron trajes clásicos azul marino con camisas azul claro y corbatas de topos, un conjunto sobrio y elegante que encajó a la perfección con el ambiente del evento. Su madre optó por una chaqueta corta de paño, camisa de rayas azules y blancas, falda midi y botas altas, un look que reflejaba la estética refinada característica de la familia.


La historia familiar de Patricia Cristina y sus hijos ha despertado interés desde hace años. En 2002 contrajo matrimonio con Gerrit Livingston Lansing Jr. en la iglesia de San Ignacio de Loyola, en Manhattan, en una ceremonia recogida por The New York Times. El diario destacó que la novia lució un diseño creado por su madre, una de las piezas más significativas de la trayectoria de la diseñadora, y subrayó el linaje de ambas familias. Por parte del novio, se recordaba su descendencia de Robert Livingston, asentado en el actual estado de Nueva York en el siglo XVII, y su vinculación con figuras clave de la historia política estadounidense.


El matrimonio formó una familia con tres hijos: Carolina, la mayor, y los dos varones, Magnus y Gerrit. Los tres han crecido muy unidos y mantienen una relación estrecha tanto con sus padres como con su abuela. Patricia Cristina ha demostrado en varias ocasiones la importancia que concede a la vida familiar, hasta el punto de compartir con su hija un tatuaje simbólico: tres lunas dibujadas en el costado derecho.

La mayor de los hermanos, Carolina Lansing, de 21 años, fue una de las protagonistas del prestigioso baile Le Bal, celebrado en París el pasado 30 de noviembre. Para la ocasión, Carolina —que comparte nombre con su abuela— rindió homenaje a la diseñadora con un vestido de lunares creado por Wes Gordon, en un guiño a la primera colección y al primer perfume de la firma. Su hermano Magnus ejerció de cavalier, luciendo un frac impecable y un detalle cargado de emoción: el moño blanco que perteneció a su abuelo, Reinaldo Herrera. “Desde los lunares hasta Magnus usando la corbata blanca de mi padre, todo parecía un sueño”, escribió Patricia Cristina tras la velada.

Lola Índigo en el desfile de Nueva York
A la cita neoyorquina con Carolina Herrera tampoco faltaron amigas de la firma como Lux Pascal, Hiba Abouk, Nicky Hilton, Olivia Palermo o Emilia Mernes, que siguieron desde el front row cada salida de la colección. Entre los invitados VIP, uno de los nombres que más llamó la atención fue el de Lola Índigo, que apostó por un total look Carolina Herrera de la próxima temporada.

Pese al despliegue de celebridades, la imagen del día llegó al final del desfile, cuando la diseñadora abandonó el recinto ‘escoltada’ por sus nietos. Una estampa familiar que, más allá de la moda, mostró el lado más íntimo y entrañable de una de las grandes damas del diseño internacional.

