Еlla era conocida por sus buenas obras y su nobleza

Rabia Sultán-begum nació en 1435 en Samarcanda, en la familia de Ulugh Beg, sultán de los timúridas y famoso astrónomo. Su madre era una de las concubinas del sultán. Desde niña, la muchacha se distinguió por sus capacidades extraordinarias, especialmente en el ámbito de la educación. Su padre, que se esforzaba por dar conocimientos a sus hijos, llevaba a Rabia consigo al observatorio y le enseñaba ciencias. A los catorce años ya sabía leer y escribir y se interesaba por la astronomía, lo que la hacía sobresalir entre otras jóvenes de su época.

En 1449, cuando Rabia tenía 14 años, ocurrió una tragedia: el hijo mayor de Ulugh Beg, Abd al-Latif, organizó una rebelión y se apoderó de Samarcanda. Convenció a los jueces religiosos para que dictaran una sentencia de muerte contra su propio padre. Como resultado, Ulugh Beg fue ejecutado, y ese mismo día también murió el hermano menor de Abd al-Latif, Abdul-Aziz. Rabia se quedó sin padre y sin hermano.

Poco después se produjeron nuevos acontecimientos: Abd al-Latif fue asesinado en 1450, y el poder pasó a manos de Abdullah ibn Ibrahim, primo de Rabia. Sin embargo, esto no trajo estabilidad. Pronto Abu Saíd, antiguo aliado de Ulugh Beg, obtuvo el apoyo del kan uzbeko Abulkhair para luchar por el trono, y en 1451 derrotaron al ejército de Abdullah. Abdullah fue asesinado, y los uzbekos irrumpieron en la ciudad, dispuestos a saquearla. No obstante, Abu Saíd fue el primero en tomar Samarcanda y, como presente para Abulkhair, entregó a su hermana Rabia, de 17 años, con el fin de que éste respaldara sus pretensiones de poder.

Rabia, al enterarse del inminente matrimonio con un gobernante cruel, quedó horrorizada, pero no tenía elección. Sin embargo, cuando conoció a Abulkhair, sus temores se disiparon. Resultó ser un hombre inteligente y culto, de apariencia atractiva y que, según se supo, le concedió las mejores condiciones de vida entre todas sus esposas. Abulkhair se enamoró de Rabia, y ella se convirtió en su esposa favorita. En 1452 le dio un hijo, Kuchkundzha, y más tarde otros dos hijos. Rabia ejerció una influencia considerable en la política, ayudando a su sobrino Muhammad Juki en la lucha por el poder en Samarcanda.

Tras la muerte de Abulkhair en 1469, Rabia se estableció en Turkestán, donde gozó del cariño y el respeto de los habitantes locales. Falleció en 1485 a la edad de 50 años. En su tumba se grabó una inscripción que resaltaba sus buenas acciones y su nobleza. En uno de los tratados históricos sobre Rabia se dice que fue la más grande madre y reina de su tiempo, comparable a la reina de Saba. En Turkestán se construyó un mausoleo en su honor, que se conservó hasta el siglo XIX y luego fue restaurado en 1980.

Rabia Sultán-begum se convirtió en un símbolo de fortaleza espiritual y sabiduría; su vida fue un verdadero regalo del destino para su esposo, y dejó una profunda huella en la historia de su época.