Emily Lawrenson, experta en nuevas tecnologías, sobre el uso que niños y adolescentes hacen de la IA: “Lo ideal es que los padres intervengan y establezcan unos límites desde casa”

La inteligencia artificial es una herramienta potente y con gran potencial para los menores, pero su uso requiere acompañamiento y normas claras.

Si la irrupción de las pantallas ya supuso un desafío añadido en la crianza, la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) abre un escenario todavía más desconocido para muchas familias. ¿Es posible que niños y adolescentes crezcan al margen de esta tecnología? Todo indica que no: la IA está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana y su influencia seguirá ampliándose.

El verdadero reto no es evitarla, sino enseñar a utilizarla correctamente, especialmente cuando muchos padres apenas conocen su funcionamiento. Emily Lawrenson, gerente de comunicación de Qustodio, explica cómo acompañar a los menores en este proceso, qué beneficios puede aportarles y qué límites deberían marcarse en casa.

“Cuando la IA se integra de forma consciente y acompañada, puede funcionar como un recurso útil”, señala Lawrenson.

Riesgos y preocupaciones

El uso de la IA por parte de niños y, sobre todo, adolescentes, se ha convertido en una de las principales inquietudes de las familias. Según la experta, aunque muchos menores recurren a estas herramientas para estudiar, resolver dudas u organizar ideas, es fundamental que no sustituyan el esfuerzo, la creatividad ni el pensamiento crítico.

Entre los riesgos más destacados de un uso inadecuado se encuentran la exposición a respuestas incorrectas o sesgadas, posibles efectos negativos en el razonamiento y el aprendizaje, e incluso la pérdida de confianza en sus propias capacidades si desarrollan una dependencia excesiva, tanto académica como emocional.

El auge de ChatGPT entre los menores

El uso de ChatGPT por parte de menores ha pasado del 9% al 30% en solo un año, según el último informe de Qustodio. La mayoría lo emplea como apoyo educativo: para entender conceptos, estructurar trabajos o planificar tareas.

Sin embargo, no es el único uso. Un 27% de los padres encuestados afirma que sus hijos utilizan la IA para generar imágenes o vídeos, mientras que un 17% reconoce que la emplean para chatear o mantener conversaciones. Aunque estas prácticas pueden parecer inofensivas, la preocupación surge cuando la herramienta sustituye el esfuerzo personal y afecta al rendimiento académico.

Más allá del estudio: compañía digital

La IA también gana terreno en plataformas educativas, aplicaciones de organización y chatbots conversacionales. En algunos casos, los menores recurren a estos sistemas como forma de compañía digital: no solo para aprender, sino también para hablar, pedir consejo o desahogarse.

Aquí surge uno de los mayores riesgos emocionales: la dependencia. Si los jóvenes buscan validación o apoyo únicamente en una herramienta tecnológica, pueden descuidar las relaciones reales con adultos y personas de confianza. Además, un uso excesivo podría afectar a su autoestima, generar frustración o dificultar el desarrollo de habilidades sociales.

Cómo educar sin ser expertos en tecnología

Lawrenson insiste en que no es necesario dominar la IA para educar en su uso, pero sí contar con nociones básicas. Recomienda familiarizarse con las plataformas, revisar si incluyen restricciones para menores y mantener una comunicación abierta en casa.

El enfoque debe ser educativo y no prohibitivo. Acordar límites —por ejemplo, utilizar la IA como inspiración, pero no para redactar tareas completas— y reflexionar juntos sobre su papel en la vida cotidiana puede marcar la diferencia.

¿Puede afectar al rendimiento académico?

Sí. Si los menores delegan sistemáticamente sus tareas en la IA, habilidades clave como el razonamiento, la creatividad o el pensamiento crítico pueden verse perjudicadas. A medio y largo plazo, esto podría traducirse en menor autonomía, trabajos que no reflejan sus capacidades reales y un rendimiento escolar más bajo.

La clave: acompañamiento y límites claros

La IA es ya parte del presente y del futuro. Aislar a los hijos de ella no es realista. Por eso, desde Qustodio recomiendan diálogo, educación emocional y normas claras en casa.

“Lo ideal es que los padres intervengan y establezcan unos límites desde casa”, concluye Lawrenson. Cuando la inteligencia artificial se utiliza con criterio, acompañamiento y reglas bien definidas, puede convertirse en una aliada para el aprendizaje y la organización, sin comprometer el bienestar emocional de los menores.

Emily Lawrenson, experta en nuevas tecnologías, sobre el uso que niños y adolescentes hacen de la IA: “Lo ideal es que los padres intervengan y establezcan unos límites desde casa”
El beso bajo la lluvia en la película «Spider-Man» supuso un nuevo giro en su carrera.