A sus 58 años, ella sigue haciendo que la gente gire la cabeza y demostrando que los verdaderos íconos nunca se desvanecen. Si seguiste la era dorada de la lucha libre, era imposible no notar su presencia: Rena Lesnar, más conocida como Sable, fue una de las mujeres más cautivadoras que jamás pisaron un ring. Con un cuerpo hecho para atraer todas las miradas, un rostro que definía la sensualidad y una energía que hacía flaquear a los hombres, dominó la WWE durante sus años más brillantes.

Pero más allá del resplandor de los reflectores, su historia es una de decisiones audaces, riesgos que definieron su carrera y un legado que todavía hoy influye en la lucha libre. Ella no solo jugó el juego: lo cambió para siempre. Sumerjámonos en el increíble camino de Rena Lesnar, la mujer que redefinió lo que significa ser una superestrella de la lucha libre.
De una niña de un pequeño pueblo a una sensación mundial
Rena Marlette Greek nació el 8 de agosto de 1967 en Jacksonville, Florida. Mucho antes de convertirse en un ícono de la lucha libre, ya sentía una gran pasión por el fitness y la competencia. En su infancia practicó equitación, gimnasia y sóftbol, deportes que la ayudaron a desarrollar el atletismo que más tarde definiría su carrera como luchadora.

Sin embargo, su camino hacia la fama no comenzó en un ring. A finales de la década de 1980 y comienzos de la de 1990, construyó una exitosa carrera como modelo. Gracias a su impactante apariencia y a una presencia innegable, trabajó con grandes marcas y se convirtió en un rostro conocido dentro de la industria. Pero su vida dio un giro radical en 1996, cuando entró en contacto con el mundo de la lucha libre profesional.
Video: Sable Powerbombs Marc Mero (HD) — WWE
El nacimiento de Sable: nace una estrella en WWE
Rena debutó en la WWE en 1996 como la valet de su entonces esposo, Marc Mero. Pero el mundo no tardó en darse cuenta de que ella era mucho más que un rostro bonito junto al ring. Tenía un aura imposible de ignorar, y los fanáticos rápidamente se obsesionaron con su carisma.

Con la llegada de la Era Attitude, la WWE aprovechó la popularidad de Sable, dándole más tiempo en pantalla y convirtiéndola en una de las principales atracciones. Pasó de acompañar a otros luchadores a subir ella misma al ring, demostrando que era más que capaz de defenderse por cuenta propia.
Su rivalidad con Luna Vachon y su inolvidable enemistad con Jacqueline consolidaron su estatus como una de las mejores superestrellas femeninas de la WWE. Y en 1998 ganó el Campeonato Femenino de la WWE, asegurando definitivamente su lugar en la historia de la lucha libre.
Rompiendo barreras y desafiando las expectativas
Sable no era solo una luchadora: era una pionera. En una época en la que las luchadoras solían quedar a la sombra de sus colegas masculinos, ella exigía atención. Conocía su valor y no temía romper límites, ya fuera a través de historias controvertidas o entradas espectaculares que hacían que los fanáticos hablaran durante semanas.
Su confianza y su capacidad para conectar con el público la convirtieron en una de las estrellas más rentables de la WWE. Pero su valentía no se limitó al ring: tomó una de las decisiones más arriesgadas en la historia de la lucha libre al abandonar la WWE en el punto más alto de su carrera.
La salida de la WWE: un riesgo que valió la pena

En 1999, Sable sacudió al mundo al dejar la WWE y presentar una demanda contra la empresa, citando condiciones laborales inseguras y acoso sexual. En aquel momento, esto era algo impensable: muy pocos se atrevían a enfrentarse a una imperio de la lucha libre tan poderoso como la WWE.
Pero Rena Lesnar no se intimidó. Defendió su postura y, finalmente, el caso se resolvió fuera de los tribunales. Muchos pensaron que su carrera había llegado a su fin, pero ella, fiel a su carácter, no permitió que ese revés la definiera. En lugar de eso, continuó trabajando en la industria del entretenimiento, participando en programas de televisión, películas y otros proyectos importantes.
