La gran noche de Estefanía y Camille en el Circo de Montecarlo: complicidad entre madre e hija y una lección de naturalidad

De ‘princesa rebelde’ a abuela entregada, brilla en su cita más querida tras un año de cambios familiares

Bajo la mítica carpa de Fontvieille, la magia ha vuelto a encenderse. El Festival Internacional de Circo de Montecarlo, ese evento único que mezcla espectáculo, tradición y el brillo inconfundible de los Grimaldi, ha inaugurado su edición de 2026. Sin embargo, este año malabaristas y acróbatas han tenido que compartir el protagonismo con una presencia muy especial: la de la Princesa Estefanía, que ha reaparecido junto a su hija menor, Camille Gottlieb, dejando una imagen de absoluta complicidad.

La hija pequeña de Rainiero III y Grace Kelly volvió a demostrar lo integrada que tiene su versión más moderna, luciendo con una seguridad envidiable su corte de pelo ‘pixie’. Este estilo, muy corto y favorecedor, potencia sus facciones y confirma su apuesta definitiva por la comodidad y la vanguardia.

Madre e hija han dado una lección de estilo invernal apostando por los abrigos tendencia

Lejos de la imagen de porcelana de su juventud, la Princesa abraza hoy una madurez serena y natural, coherente con su filosofía de vida. La aparición de madre e hija en el centro de la pista, rodeadas por los artistas de esta 48ª edición, no solo ha sido un momento emotivo, sino también una auténtica clase de estilo invernal. Ambas demostraron que el frío no está reñido con la elegancia, apostando por los abrigos estrella de la temporada.

Estefanía lució un impecable abrigo de paño en un rojo vibrante, una pieza con mucha personalidad que contrastaba con un ‘total look’ negro. Camille, por su parte, eligió la calidez de un abrigo de pelo corto en negro, combinado con pantalones de cuadros y las icónicas bailarinas bicolor de inspiración Chanel.

En la imagen, la Princesa posa junto a los artistas de 26 países que compiten por el prestigioso Payaso de Oro

Tal y como marca la tendencia de esta temporada, los abrigos se consolidan como piezas clave del invierno, y ellas supieron convertirlos en un auténtico acierto. Para Estefanía, este festival es además un proyecto muy personal: lo heredó de su padre en 2005 y lo defiende con uñas y dientes. Este año, los organizadores han subido la apuesta: “Esta edición promete ser excepcional, con actuaciones nunca antes vistas bajo la carpa”, aseguran desde el Festival. Un despliegue de talento que busca conquistar el ansiado Payaso de Oro.

Como presidenta del Festival desde 2005, Estefanía continúa la labor de su padre

Envejecimiento sin artificios

A sus 59 años, Estefanía de Mónaco vive una etapa de plenitud alejada de los focos innecesarios. Mientras su hermana, la Princesa Carolina, ha ejercido tradicionalmente como referente de la alta costura y el protocolo, la pequeña de los Grimaldi siempre ha preferido “las cosas simples”. Es habitual verla haciendo la compra en un supermercado local o entregada por completo a su oenegé Fight Kids Monaco, su proyecto más personal desde hace veinte años.

Ni el circo se le puede resistir a Estefanía de Mónaco

Estefanía ha elegido un camino de belleza que hoy encajaría de lleno en los cánones del body positive. No le asustan las arrugas ni el paso del tiempo y se mantiene firme en su decisión de mantener a raya la cirugía estética. Aunque el sol de la Costa Azul ha dejado huella en su piel tras décadas de veranos inolvidables, su mirada conserva el encanto de aquella joven rebelde que hoy disfruta de la calma de su apartamento cerca del palacio.

Como demuestra en cada aparición: “La vida no está para ser aburrida”, y su nuevo corte de pelo es la mejor prueba de ello.

Con su característico corte pixie plenamente integrado en su estilo personal, la hija pequeña de Rainiero III demuestra que la comodidad es su mejor aliada

Un refugio familiar tras la pérdida

Este regreso al circo tiene también un matiz agridulce para la familia. Los hijos mayores de la Princesa, Luis y Pauline, han atravesado semanas difíciles tras el fallecimiento a principios de año de su abuelo paterno, Henri Ducruet, a los 89 años. Un apellido que siempre recordará aquel convulso divorcio de Daniel Ducruet, que tanto dio que hablar en 1996, pero que con el tiempo se ha logrado sanar, transformando el escándalo en una relación de respeto por el bien de sus hijos.

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