La ingeniera, que siempre se ha mantenido alejada de los focos, se sentará por primera vez en un plató de televisión para recordar y homenajear al futbolista
Han pasado seis años desde el fatídico día en el que la vida de Noelia López cambió para siempre. El 1 de junio de 2019, su marido, el futbolista José Antonio Reyes, falleció en un trágico accidente de tráfico junto a su primo pequeño, Jonathan, cerca de la localidad sevillana de Utrera. Una noticia que conmocionó al país y entristeció a los seguidores del que fue extremo derecho en algunos de los mejores clubes del fútbol español. Desde entonces, la ingeniera ha optado por mantenerse alejada de los focos y centrarse en su día a día con sus dos hijas —Noelia, de 12 años, y Triana, de 8—, compartiendo con sus seguidores pequeñas anécdotas cotidianas y recuerdos del que ha sido, es y será el amor de su vida. Este viernes 2 de enero, Noelia se sentará por primera vez en un plató de televisión, en De Viernes, para recordar y homenajear al que fuera jugador del Sevilla y del Atlético de Madrid, coincidiendo con el séptimo aniversario de su fallecimiento.

Noelia reconoce que, durante todo este tiempo, “me he torturado mucho”; y subraya que ni siquiera un lustro ha sido suficiente para cerrar la herida que dejó la pérdida de su marido. “Fue muy triste para mí como esposa y como madre. La vida, como la entendía hasta entonces, se acabó”, explicó en una entrevista para el programa Madres desde el corazón a finales del pasado verano. “No sabía si era capaz de hacer a mis hijas felices por los dos, porque yo no había elegido ser madre sola y siendo tan joven”, recordaba.


Sus hijas, su prioridad
En esa conversación, Noelia contó que, al recibir la sobrecogedora noticia, “por una llamada de teléfono, cuando me lo dijeron, así, sin más”, su primer pensamiento fueron sus hijas. “¿Qué les iba a decir? ¿Qué iba a hacer ahora?”, se preguntaba. Según relata, “las niñas se quedaron mirándome y una de ellas me preguntó: ‘Mami, ¿qué le ha pasado a papi?’”. Su respuesta fue: “no, nada, que se tiene que ir otra vez lejos”, ya que “antes había estado jugando en China”.


Su prioridad no ha cambiado y, a día de hoy, sigue volcada en Noelia y Triana igual que en aquel momento tan duro. Cuando ocurrió el accidente, las pequeñas tenían 6 y 2 años y, pese a su corta edad, su vida ha estado marcada por el recuerdo de su padre, de quien Noelia se ha asegurado de que conozcan cuánto las quería. “Te sentimos en cada paso que damos, en cada momento especial y en nuestro día a día, en todos los que nos quedan por vivir. Sigue cuidándonos desde donde estás. Te queremos”, escribía en sus redes junto a un emotivo vídeo del futbolista y sus hijas, abrazados con ternura.
Unida a la expareja del jugador
El pasado septiembre, Noelia, sus hijas, los padres de José Antonio y su expareja —y madre de su primogénito—, Ana López, se reunieron para homenajear al futbolista el día de su cumpleaños, el primer día de ese mes. Para la ingeniera, era fundamental que Noelia y Triana mantuvieran el contacto con el primer hijo del que fue su marido, que lleva su nombre y aspira a continuar su legado en el campo. Además, la madre del joven, de 18 años, se ha convertido en uno de sus apoyos clave en este proceso.


Tanto Ana como Noelia y los padres del que fuera delantero en el Real Madrid (y de la Selección Española) están muy pendientes de mantener viva su memoria. Una muestra de ello es la organización de un torneo de fútbol base en la tierra natal del jugador, Utrera.
“Sigo enamorada de José”

Durante la entrevista para Madres desde el corazón, Noelia dejó claro que no contempla la posibilidad de enamorarse de nuevo. “No necesitas tener a alguien al lado para ser feliz”, afirmaba, insistiendo en que su corazón sigue ligado al futbolista: “Yo sigo enamorada de José”. Además, explicaba que, aunque apareciera alguien en su camino, “mi tiempo es para mis hijas”. “No existe esa idea en mi cabeza, y ni siquiera he intentado buscar nada en este tiempo”, concluía.

Noelia recuerda con ilusión el 30 de marzo de 2015, cuando José Antonio le pidió matrimonio. Sin embargo, la boda tuvo que aplazarse por el fallecimiento del hermano pequeño de la ingeniera, que murió de cáncer el 15 de noviembre de ese mismo año. “Tuvimos que posponer la fecha porque no me apetecía casarme”, explicaba la joven, que hace tres años recibió el diagnóstico de esa misma enfermedad.

Finalmente, el 17 de junio de 2017, José Antonio y Noelia se dieron el “sí, quiero” en la ciudad del futbolista. “Tuvimos la pena de que él no estuviera. Fue distinto, no fue una boda común. Mi madre se fue con Triana, que tenía tres meses, a cuidarla y apenas estuvo en la fiesta. No podía, no estaba su hijo”, lamentaba.


