
Mariah Carey aportó glamour y teatralidad a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina, interpretando dos temas emblemáticos: Nothing Is Impossible y la icónica Volare (Nel Blu Dipinto Di Blu). Su actuación, cargada de simbolismo, destacó no solo por la música, sino también por un despliegue de moda y joyería de alto lujo.

El foco se centró en su suite de diamantes de 15 millones de dólares, diseñada por la maison belga Levuma, incluyendo collar, pendientes y pulsera, con más de 306 quilates de diamantes talla esmeralda. El collar contaba con un colgante central de 20 quilates de color D, considerado el máximo estándar de pureza, mientras que los pendientes sumaban 66 quilates y la pulsera completaba el conjunto con 55 quilates adicionales. Ali Khalil, director creativo de Levuma, destacó la importancia de la pieza: “Cada diamante fue seleccionado a mano para reflejar luz y emoción; la mujer que lo lleva es el verdadero foco”.

Un vestido digno de diva
Para la ocasión, Carey eligió un diseño de Roberto Cavalli by Fausto Puglisi, inspirado en el glamour de Hollywood clásico con una lectura contemporánea. El vestido, de inspiración art déco, estaba bordado con cuentas brillantes y cristales de Swarovski, con un efecto de luz espectacular sobre el escenario. Completaba el look una cola fluida y dramática y una estola de plumas de avestruz, que reforzaba la dimensión escénica y el espíritu invernal del evento.

El beauty look mantuvo la estética icónica de Carey: melena rubia en ondas voluminosas, ojos ahumados y labios suaves, dejando que el protagonismo recayera en las joyas y el vestido.

La diva del lujo en un escenario olímpico
La ceremonia reunió a figuras internacionales como Laura Pausini y Andrea Bocelli, celebrando la música, la cultura italiana y el espíritu olímpico. Mariah Carey reafirmó su estatus de icono de estilo con un look donde la pedrería, los cristales y la opulencia son protagonistas, consolidando su imagen de diva clásica y elegante, capaz de combinar lujo, historia y emoción en un solo gesto.


En un evento que celebra la excelencia y la grandeza, Mariah Carey llevó la moda y la joyería al terreno olímpico, demostrando que el brillo también puede ser competitivo.


