Mary de Dinamarca sorprende en Lituania: un nuevo vestido de gala y la tiara que compró en una subasta

La reina de Dinamarca ha causado sensación en su segunda cena de gala durante su viaje a los países bálticos.

Los reyes Federico y Mary de Dinamarca visitan esta semana Estonia y Lituania en una visita oficial. En la primera cena de gala del viaje, el martes, Mary recuperó un vestido de 2015 y la tiara de su boda. Aunque su look fue impecable, no resultó sorprendente, ya que la reina suele recurrir a piezas de su fondo de armario, demostrando que se puede estar elegante sin estrenar, y poniendo en valor la sostenibilidad. Sin embargo, en el segundo banquete, anoche, Mary cambió de estrategia y deslumbró con un vestido nuevo largo con capa que dejó a todos sin palabras.

Ha sorprendido que esta vez Mary decidiera estrenar. La reina es una de las royals más comprometidas con la sostenibilidad, y suele reciclar o modificar sus vestidos de gala para darles una nueva vida. No obstante, invertir en prendas atemporales y de calidad también es una forma de ser ecológica. En esta ocasión, eligió un diseño elegante que, seguramente, volveremos a ver en el futuro.

Unas horas después de que Elie Saab presentara uno de los desfiles más esperados en la Alta Costura de París, Mary estrenó uno de los diseños del modista libanés. No se trataba de un vestido cargado de pedrería o transparencias, sino de una opción minimalista, atemporal y discreta, pero con detalles diferentes, ideal para una reina.

El vestido es de crepé burdeos, tono de moda para la temporada otoño/invierno, con cuello perkins, manga larga, corte en la cintura y falda acampanada hasta el suelo. Para darle un toque teatral y de alto impacto, incorpora una capa que cae de manera asimétrica desde un hombro.

En cuanto al calzado, Mary eligió un clásico atemporal: el modelo Gianvito 105 de Gianvito Rossi, en el mismo tono que el vestido, un color que la firma denomina ‘Burdeos real’.

Su tiara personal
Acompañando este look de estreno, Mary no recurrió al joyero histórico de la Familia Real, como hizo en Estonia, sino que eligió una pieza que ella misma compró: la impresionante tiara adquirida en mayo de 2012 en la casa de subastas danesa Bruun Rasmussen.

Se trata de una joya eduardiana de principios del siglo XX, realizada en oro y plata, engastada con diamantes de talla antigua, rubíes y espinelas, gemas rojas que durante siglos se confundieron con rubíes. Originalmente concebida como collar, Mary la adaptó para poder lucirla como tiara, convirtiéndola en una pieza versátil y única.

Al llevar dos looks de gala en apenas 48 horas, la reina buscó diferenciarlos claramente en vestuario, joyas y estilo. Esta vez recogió su melena en un elegante moño clásico, mostrando los pendientes de filigrana a juego con la tiara. El maquillaje destacó por un ahumado de ojos que aportaba sofisticación, y su manicura granate completó el look, combinando perfectamente con el vestido.

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