Nació su “solecito” a los 44. Anna Kournikova se convirtió en madre por cuarta vez: la primera foto del recién nacido

17 de diciembre de 2025 — una fecha que quedará para siempre en la historia personal de una de las parejas más brillantes del mundo del espectáculo y el deporte. Anna Kournikova, a los 44 años, volvió a ser madre. Junto a su compañero de vida, la superestrella latina Enrique Iglesias, dio la bienvenida a su cuarto hijo.

La noticia, que durante mucho tiempo se mantuvo en secreto, fue anunciada con discreción a través de una sola foto con una cálida dedicatoria: «Mi solecito».

24 años juntos sin sello en el pasaporte: un amor que no necesita legitimación

Anna Kournikova y Enrique Iglesias se conocieron en 2001 durante el rodaje del videoclip Escape, canción que se convirtió en un éxito internacional y en una de las más emblemáticas del cantante.

En aquel entonces parecían pertenecer a dos mundos distintos: él, una estrella consolidada del pop latino; ella, una tenista que había alcanzado el número 1 del ranking en dobles, pero que era aún más conocida por las portadas de revistas que por las tablas de la WTA. Su romance rápidamente captó la atención del público: una llamativa rubia rusa y un carismático latino con guitarra y barba.

Sin embargo, pese al constante interés mediático, la pareja construyó su relación bajo principios diferentes. Sin compromisos públicos, sin “bodas del siglo” en Malibú o Ibiza. Viven juntos desde 2001, pero nunca han registrado oficialmente su matrimonio. A lo largo de 24 años su unión ha superado cambios de carrera, mudanzas, presión mediática y crisis personales sin tambalearse. Enrique ha dicho en más de una ocasión:

«Anna me apoya completamente… Ella no es una diva glamurosa de cinco estrellas».

Para muchos puede resultar paradójico: ¿cómo pueden ser celebridades y al mismo tiempo no exhibir su vida privada? Pero su camino no es ignorar el interés público, sino elegir conscientemente: nuestra vida no es un espectáculo.

Cuatro hijos como acto de amor y respuesta a los estereotipos

El cuarto hijo en la familia es un acontecimiento especial. Sobre todo considerando que los gemelos nacieron en 2017, cuando Anna tenía 36 años, y su hija Masha en 2020, cuando cumplió 39. Hoy, a los 44, vuelve a vivir la alegría de la maternidad con la misma serenidad con la que un día dejó las canchas.

Los medios no pocas veces especularon sobre su “maternidad tardía”. Pero su decisión de volver a dar a luz no es un intento de “aferrarse a la juventud” ni un impulso tardío, como a veces escriben los tabloides. Es la continuación natural de una vida vivida según sus propias reglas.

Vale recordar que Anna puso fin a su carrera profesional en 2003, a los 21 años, debido a lesiones crónicas. Muchos entonces pronosticaron su “declive”. Pero ella se reinventó: trabajó como entrenadora de fitness, colaboró con marcas, participó en proyectos benéficos y, sobre todo, construyó una familia sólida.

Una vida lejos de los focos: cómo se ve la felicidad sin reporteros

Kournikova e Iglesias eligieron conscientemente una vida discreta. Rara vez aparecen en alfombras rojas, casi no conceden entrevistas sobre su vida personal y no comparten excesivamente en redes sociales. Las publicaciones de Anna son escasas y delicadas: fotos de sus hijos (a menudo sin mostrar los rostros), paisajes marinos, celebraciones familiares íntimas.

Cuando el 17 de diciembre publicó la imagen del recién nacido, fue todo un acontecimiento. Una foto sencilla, sin filtros ni poses elaboradas: solo la mano de una madre sosteniendo una pequeña manita.

El propio Enrique, pese a su estatus de superestrella, ha reducido su exposición pública con los años. Tras el pico de popularidad en los años 2000, lanzó varios álbumes, pero giró cada vez menos, especialmente después del nacimiento de sus hijos. En una entrevista comentó:

«No quiero perderme su infancia, como me perdí la mía — mi padre estaba siempre de gira».

Su padre, el legendario cantante Julio Iglesias, confesó en una ocasión:

«Fui un mal padre. Pero viendo cómo Enrique y Anna crían a sus hijos, aprendo de ellos».

Raíces rusas, historia global: ¿quién es Anna Kournikova hoy?

Nacida en Moscú en 1981, Anna empezó a jugar tenis a los seis años. A los 15 ganó Wimbledon junior. A los 16 debutó en el Abierto de Australia y alcanzó los cuartos de final. En 1999 llegó a la final del Australian Open en dobles junto a Martina Hingis, con quien conquistó varios títulos importantes.

Tras dejar el deporte profesional, no desapareció. Se convirtió en un símbolo de una nueva generación de celebridades: inteligente, segura de sí misma y con sentido del humor. En una ocasión dijo:

«Sí, soy hermosa. Y sí, sé jugar tenis. ¿Por qué tendría que elegir?».

Hoy, en 2025, es madre de cuatro hijos y mujer dedicada a su familia. Su influencia ya no se mide en titulares ni en likes, sino en la calidad de vida que ha construido. Y quizá eso es lo que hace su historia verdaderamente inspiradora.

Epílogo: el sol nacido el 17 de diciembre

El nombre del bebé aún no se ha hecho público y probablemente seguirá siendo un secreto. En la familia Kournikova–Iglesias los nombres suelen tener un significado profundo: Nicholas y Lucy en honor a santos protectores; Masha como guiño a las raíces rusas de Anna.

«Mi solecito» — así lo llamó ella.

Una palabra sencilla y atemporal. No “estrella”, no “heredero”, no “continuador de una dinastía”. Solo luz. Esa misma luz que, pese a las dificultades y los cambios, sigue brillando en su hogar de manera serena y constante.

En un mundo cada vez más ruidoso y veloz, ellos eligen brillar con suavidad. Y quizá ahí esté la mayor lección de su historia de 24 años: la familia no es lo que se exhibe, sino lo que se protege.

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Un hombre que abandonó a su esposa tras 47 años de matrimonio, unos meses después le suplica perdón de rodillas.