- Verificar la licencia física: No basta con pedir un número en un formulario. Nosotros solicitamos una foto del documento original y cruzamos esos datos con los registros nacionales y autonómicos.
- Un criador, una cuenta, una ubicación: Cada número de licencia debe asociarse a una sola cuenta y a un único lugar. Esto impide que los intermediarios se hagan pasar por veinte personas distintas en veinte ciudades diferentes.
- Un equipo humano dedicado: Hacen falta personas reales que investiguen. Si dependes solo de sistemas automáticos, los estafadores cierran una cuenta y abren otra al día siguiente. Necesitas un equipo que haga seguimiento real de cada alerta de bienestar animal.
Estos pasos aportan transparencia y seguridad para todos: criadores, familias y mascotas. Estaríamos encantados de ayudar a cualquier plataforma generalista a implantar un proceso similar y asesorarles sobre los recursos necesarios.
El sueño de sumar un nuevo miembro a la familia puede convertirse rápidamente en una pesadilla
Óscar Pasarín, portavoz de MundoAnimalia en España
¿Qué riesgos asume una familia que compra sin saberlo un cachorro ilegal?
El mayor riesgo no es que las autoridades te impongan una multa. El peligro real son los graves problemas de salud y de conducta que sufren los cachorros separados de su madre demasiado pronto o criados en condiciones deplorables.
Vemos tres consecuencias principales para las familias:
La carga económica: Los cachorros procedentes de estos entornos suelen llegar ya enfermos. Las familias creen que están ahorrando en el momento de la compra, pero a los pocos días se encuentran pagando cientos de euros en urgencias veterinarias.
Trauma conductual: Separar a un cachorro de su madre antes de tiempo deja secuelas permanentes. Es muy frecuente observar problemas de ansiedad, tendencia a morder y episodios de agresividad porque el animal ha perdido una fase clave de socialización.
El sufrimiento emocional: No todas las familias disponen de la experiencia y del tiempo para afrontar problemas graves de conducta, ni de los recursos para hacer frente a gastos veterinarios imprevistos. El sueño de incorporar un nuevo miembro a la familia puede transformarse muy rápido en una pesadilla, y precisamente eso es lo que tratamos de evitar.
¿Qué impacto tiene en los cachorros ser separados antes de tiempo y criados en condiciones irregulares?
El impacto es enorme porque el daño suele pasar desapercibido hasta que el cachorro llega al hogar. Observamos dos grandes tipos de problemas a largo plazo:
La “brecha inmunológica” (Salud): Cuando se separa a un cachorro demasiado pronto, pierde los anticuerpos esenciales que recibe de la leche materna. En instalaciones irregulares, la higiene suele ser pésima y las vacunas a menudo se falsifican o ni siquiera se administran. Esto da lugar a una auténtica “bomba de relojería” sanitaria. Es habitual que lleguen con Parvovirus (una enfermedad mortal y muy costosa de tratar), parásitos o trastornos gastrointestinales crónicos que arrastrarán toda la vida.
El “vacío de socialización” (Comportamiento): Existe una ventana crítica, entre las 3 y las 8 semanas de vida, en la que el cachorro aprende “a ser perro” gracias a su madre y a sus hermanos. En ese momento aprende a inhibir la mordida y a gestionar la frustración. Cuando se le aparta antes de tiempo para venderlo, esa educación nunca tiene lugar. El resultado suele ser un perro adulto con ansiedad por separación, agresividad por miedo o grandes dificultades para relacionarse con otros perros. No son “perros malos”; son animales a los que nunca se dio la oportunidad de desarrollarse emocionalmente y que requieren cuidados especiales.
Por desgracia, no se trata de problemas pasajeros de la “etapa de cachorro”. Suelen ser retos de por vida que la familia tendrá que gestionar con mucha paciencia, formación profesional y recursos económicos.
El mayor riesgo no es la multa: son los graves problemas de salud que sufren los cachorros ilegales
Óscar Pasarín, portavoz de MundoAnimalia en España
En paralelo al fraude online, se habla de un mercado negro millonario vinculado a importaciones ilegales desde Europa del Este. ¿Qué hay detrás de estas redes y cómo llegan esos animales a España?
Con frecuencia, estos cachorros proceden de “granjas de cría” en Europa del Este, en países como Hungría, Rumanía o Bulgaria. En esas granjas se cría en condiciones inhumanas y únicamente por afán de lucro, con un desprecio absoluto hacia el bienestar animal.
Legalmente, un cachorro no puede entrar en España desde otro país antes de cumplir las 15 semanas. Pero en la práctica los separan de sus madres muchísimo antes, a veces con apenas 4 semanas de vida. Viajan por carretera durante horas, hacinados en condiciones pésimas. Muchos mueren durante el trayecto y los que sobreviven son los que acaban revendiéndose en España. Para estas redes, falsificar la documentación —incluida la edad real del cachorro— es extremadamente sencillo.
