Pablo Motos, de “gamberro” en el instituto a presentador estrella: “Yo era muy mal estudiante hasta que llegó un profesor y me hizo caso”

Tuvo que pedir un crédito para sacar adelante El Hormiguero: “Si fracaso, arruino a mi familia y a la siguiente generación”

A sus 60 años, Pablo Motos es, sin duda, uno de los rostros más reconocibles de la televisión en España. Hace dos décadas inauguró El Hormiguero, un formato que desde entonces se ha convertido en el escaparate perfecto para que personalidades nacionales e internacionales promocionen sus proyectos. Un espacio en el que los famosos no solo “van a divertirse”, sino que también ha consolidado a Motos como uno de los presentadores más influyentes —y mejor pagados— del panorama televisivo.

El conductor del programa siempre se ha definido como una persona ambiciosa. En la actualidad, sus ingresos rondarían los cuatro millones de euros anuales, unos 25.000 euros por emisión. Además, se calcula que el coste total del formato alcanza aproximadamente los 24 millones de euros por temporada, según recoge la revista Lecturas. Cifras impensables para el joven Pablo que acudía al instituto de Requena con escasa confianza en sí mismo. “Yo era muy mal estudiante, me divertía haciendo el gamberro… era un problema”, confesó en el programa Tengo un Plan. “Créeme, yo era un gamberro, hacía gamberradas y me juntaba con malas compañías”.

Todo cambió gracias a un profesor en prácticas que logró marcar un antes y un después en su vida. Según el propio Motos, la clave fue sencilla: “Me hizo caso”. “Todo el mundo necesita que alguien le diga ‘te veo, te estoy viendo y tú eres valioso’”. Aunque nunca se lo expresó con palabras, se lo demostró con hechos: “La persona con la que menos querrías estar, que era yo, él venía al final de la clase, se volvía conmigo y me acompañaba a casa; hablábamos”. Ese trato le ayudó a descubrir su potencial y a entender que lo que realmente le ocurría era que se aburría en clase. “Me ayudó muchísimo a pasar de ser un mal estudiante a uno bueno”, reconoce.

El patrimonio que ha logrado construir es fruto de años de trabajo… y de asumir grandes riesgos. Así lo admitió al recordar los inicios de El Hormiguero: “Nos metimos en un lío de muchísimo dinero y no había opción de fracasar. Cuando no tienes una segunda opción… si fracaso, arruino a mi familia y a la siguiente generación, porque pedimos un crédito enorme”. Cabe recordar que su pareja, Laura Llopis, con quien mantiene una relación desde hace casi 30 años, también forma parte del equipo del programa, al igual que las dos hijas de ella, que trabajan en el formato. Una apuesta total que hoy lo ha convertido en una de las figuras con mayor poder e influencia de la televisión española.

La fórmula de su éxito

El hombre que de vez en cuando llama por la noche y, si se responde correctamente a la pregunta “¿Usted sabe qué es lo que quiero?”, puede repartir importantes premios, asegura que la fórmula del éxito tiene dos ingredientes: la suerte y, sobre todo, el esfuerzo. “Soy un tío con suerte, pero mi parte del trabajo siempre está hecha. Da igual que no me guste o que esté cansado, yo cumplo”, afirma. Una mentalidad con la que se dejó la piel y apostó todo para que uno de los buques insignia de Atresmedia llegara tan lejos como lo ha hecho: “Mi nivel de esfuerzo era del cien por cien”.

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