El pasado 20 de enero, Brooklyn rompió su silencio en redes con un durísimo comunicado sobre su relación con su familia.
Era cuestión de tiempo que el primogénito de los Beckham diera un paso al frente tras un largo silencio. Lo que parecía un distanciamiento familiar se ha convertido en un auténtico conflicto después de que Brooklyn decidiera hablar públicamente y “desenmascarar” a sus padres. El hijo mayor de David y Victoria Beckham recurrió a las redes sociales para lanzar un comunicado contundente en el que no solo les acusa de haber controlado durante años el relato familiar en los medios, sino también de haber interferido de manera constante en su relación con Nicola Peltz e incluso de haber intentado sabotear su boda.

“He permanecido en silencio durante años y he hecho todo lo posible por mantener este asunto en privado. Lamentablemente, mis padres y su equipo han seguido recurriendo a la prensa, dejándome sin otra opción que hablar por mí mismo y contar la verdad sobre algunas de las mentiras que se han publicado”.
El mensaje de Brooklyn está cargado de reproches, acusaciones y afirmaciones sin precedentes. Destapa un conflicto profundo y marca un punto que parece difícil de revertir en la relación con sus padres. En una serie de publicaciones en Instagram, realizadas el 20 de enero de 2026, Brooklyn, de 26 años, aseguró que sus padres son “controladores” y que priorizan la “marca Beckham” por encima de la familia, filtrando “innumerables mentiras” a los medios para sostener una imagen de fachada.


Ana Villarrubia, psicóloga sanitaria y experta en terapia familiar y de pareja, analiza los factores que han llevado a los Beckham a alejarse por completo. “Con que uno quiera mantener la imagen de familia perfecta y justo el otro quiera dinamitarla es suficiente para que acaben enfrentados. Es importante que no se nos olvide que la persona y sus intenciones, pactos y proyectos siempre estuvieron ahí mucho antes que el personaje”.

Crecer en una familia famosa, añade la experta, puede influir en la construcción de la identidad de los hijos según cómo lo gestionen los padres. “En la familia, te anclas, te identificas y construyes tu sentido de pertenencia; y todo ello te acompaña para el resto de tu vida marcando la seguridad que desarrollarás en ti mismo”.

Tras un largo silencio, el mayor de los Beckham decidió contar su versión para proteger su verdad y su relación con su esposa, sin medir los calificativos hacia sus progenitores. “Sin duda hay apelativos como el de ‘controladores’ que marcan las relaciones familiares y las entorpecen. Los padres pueden sentirse traicionados y expuestos por haber sido señalados públicamente. Cuando los trapos sucios se han lavado en casa y no fuera, es más fácil perdonarlos”, señala Villarrubia.
El papel fundamental de Nicola
En su testimonio, Brooklyn también acusaba a David y Victoria de haber intentado “sin cesar arruinar” su relación con Nicola desde antes de su boda, celebrada en abril de 2022. Entre sus declaraciones, aseguró que Victoria supuestamente “humilló” a Nicola al negarse a confeccionar su vestido de novia y que otros miembros de la familia le dijeron que ella “no era de sangre” la noche previa al enlace.


Aquí, la experta subraya que la posición de Nicola es clave: “La relación con el hijo y la nuera dependerá también de la actitud de la nuera, porque puede caldear el ambiente o todo lo contrario. Ella tiene mucho margen para calmar las aguas”.
¿Puede una familia como los Beckham reconducir la situación?
¿Es posible que una familia como los Beckham reconduzca este escenario y mantenga una relación saludable después del cruce de acusaciones?

“Reconducir la situación dependerá de que haya voluntad por todas las partes y de que todos ayuden y remen a favor de obra. Es importante que no adopten el rol de ofendidos y que contribuyan a rebajar tensiones y acercar posiciones para entender y perdonar todo lo que se haya podido decir”.
Respuesta de los padres
Hasta el momento, ni David ni Victoria Beckham se han pronunciado públicamente sobre las acusaciones de su hijo. Aunque ambos asistieron al Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) el pasado 20 de enero, evitaron responder. David, eso sí, se mostró más serio de lo habitual, y fuentes cercanas a la familia aseguran que están “profundamente afectados” y que esperan una reconciliación.

“Un padre puede entender con más facilidad a su hijo, entendiendo que actuaba estando en un mal momento para él, justificando sus ‘salidas del tiesto’… Si se entiende este contexto entonces el insulto es menos personal y menos ofensivo”, explica Villarrubia.

Brooklyn, por su parte, ha sido rotundo al afirmar: “No quiero reconciliarme con mi familia”. Aun así, la experta considera que podría existir margen en el futuro, ya que “las crisis no son más que una bella oportunidad, dolorosa pero bella, de cambiar los códigos de comunicación y de comportamiento de los miembros de la familia”.
Entre las claves para recuperar el vínculo, Villarrubia sugiere empezar por “encontrar un lugar íntimo en el que hablar todo esto, fuera del foco mediático y fuera de la familia política, mejor si es en un espacio seguro e íntimo”. También plantea la posibilidad de que intervenga otro miembro de la familia como mediador, “sin juzgar a nadie y facilitando puntos de encuentro”, además de “buscar puntos en los que nadie gane o pierda cien por cien, sino en los que haya renuncias y ganancias por ambas partes”.
