Nacida con una patología grave, Herald decidió “premiar” con un trastorno similar también a sus hijos. Por extraño que parezca, apareció un hombre común que tomó por esposa a una mujer que, debido a sus enfermedades, creció solo hasta setenta centímetros.

Si esto hubiera sido una decisión de dos adultos que afectara únicamente a ellos, se podría aceptar, pero los cónyuges, que afirman que se quieren mucho, decidieron tener hijos.

Ahora en su familia ya hay tres pequeños, de los cuales dos presentan una enfermedad pronunciada heredada de la madre, y el tercer niño tampoco se distingue por su buena salud.

Por qué condenar a los niños a una existencia muy difícil y sin perspectivas es completamente incomprensible, pero algunos seguidores de Herald la apoyan en esas aspiraciones y consideran que no ocurre nada especial…


