Entre tradición y renovación, representa una nueva manera de encarnar a la familia principesca
Louis Ducruet atraviesa una etapa de transformación: de figura discreta ha pasado a convertirse en un elemento clave dentro de la Familia Grimaldi. El hijo de Estefanía de Mónaco ha mantenido durante años un perfil alejado del foco mediático —forjando su propio camino— basado en la discreción, la gestión profesional y el compromiso institucional, lo que lo ha convertido en un apoyo cada vez más importante para el príncipe Alberto II. Este avance no solo refleja una evolución natural, sino también la madurez de quien ha sabido ganarse, paso a paso, la confianza del Palacio, traducida hoy en una presencia más destacada que nunca.

Un referente dentro de los Grimaldi
La reciente visita del papa a Mónaco ha situado a toda la familia principesca en el centro de un acontecimiento histórico. En ese contexto, Louis Ducruet ha captado gran atención —junto a su esposa, Marie Chevallier— protagonizando uno de los momentos más románticos de la jornada del pasado sábado. Un gesto que lo ha devuelto al foco mediático y que confirma su consolidación como figura pública dentro de la familia, reflejando una evolución firme que define su nuevo papel en los Grimaldi. Durante años mantuvo un perfil bajo, sin funciones institucionales directas, pero ahora se proyecta hacia una etapa mucho más visible.

Nieto del príncipe Rainiero III de Mónaco —y de la inolvidable Grace Kelly—, creció en el entorno del Palacio, aunque sin ocupar una posición central en la línea sucesoria. Esta circunstancia le permitió desarrollarse lejos de la presión mediática más intensa que enfrentan otros miembros de la familia. “Crecí con una madre que siempre me recordaba que no era mejor que nadie. Mi padre decía lo mismo. Hay que ser humilde y respetar a todos”, comentó en una entrevista. Aun así, siempre ha sido consciente de que su presencia en actos públicos responde a un entorno privilegiado con el que ha aprendido a convivir. “No es un estatus que me agobie”, afirma, lo que le permite desenvolverse con naturalidad en eventos como la visita papal o sus recientes apariciones en el balcón del Palacio durante el Día Nacional.

El respaldo que afianza su papel
Su creciente visibilidad no se limita a los actos oficiales. Actualmente, Louis Ducruet es presidente de los Barbagiuans, el emblemático equipo de fútbol fundado por su tío, el príncipe Alberto II, compuesto por celebridades y miembros de la familia. Este cargo refleja el aumento progresivo de su implicación institucional y mantiene vivo un legado familiar muy presente. Además, el equipo sirve como plataforma para apoyar causas solidarias, reforzando su proyección dentro del ámbito oficial del Principado.

Como responsable del club, no solo coordina iniciativas deportivas, sino también proyectos benéficos, e incluso participa activamente en los partidos. “Los Barbagiuans son, ante todo, una familia”, ha señalado. Una filosofía que se ha gestado desde su infancia y que hoy se manifiesta en una implicación cada vez mayor en la vida pública y en los compromisos representativos del país.


Todo ello consolida su imagen como una figura cercana y comprometida dentro de la Familia Grimaldi. Su presencia es cada vez más habitual en eventos clave, reflejando el lugar que comienza a ocupar en la vida institucional de Mónaco.
La vida personal que define su presente
Paralelamente a su crecimiento institucional, Louis Ducruet ha construido una sólida vida familiar junto a su esposa, Marie Chevallier, con quien se casó en 2019. De su unión han nacido sus dos hijas —las únicas nietas de la princesa Estefanía—, Victoire y Constance, cuya educación se basa en valores como la igualdad y la humildad. “No son mejores que nadie”, defienden sus padres, convencidos de que lo importante es el respeto y la sencillez.
Esta estabilidad personal completa el perfil del sobrino del príncipe de Mónaco y refuerza su vínculo con los valores familiares, definiendo su manera de actuar tanto dentro como fuera del Palacio. Una evolución silenciosa que sigue avanzando y que apenas comienza a consolidarse.

