

La estrella del pop italoestadounidense habría grabado, como tema central de su Confessions On A Dancefloor Part II, el clásico de Patty titulado Pensiero stupendo, pero, por primera vez, ahorrándose los rodeos de la referencia velada, el guiño estético o la imitación. Es decir, yendo a las claras. Abordando nota a nota la versión italo-inglesa del éxito de la veneciana, con la que ella ya intentó conquistar el mercado estadounidense a mediados de los 70 y que, a mediados de los dosmiles, también rescató Roisin Murphy (¿a que ya te estás muriendo de ganas de escucharla?). El tema mantendría el estribillo en la lengua de Dante, de modo que, también por primera vez, escucharíamos a Veronica Louise Ciccone cantar con el mismo acento con el que se comía los spaghetti en casa.

¿Por qué hablamos en condicional? Porque la noticia no ha sido confirmada por ninguno de estos astros del espectáculo. Es decir, la conjunción de sus órbitas pertenece todavía al terreno del futuro. ¿Explosivo? Sí. ¿Deseable? Mucho. Pero aún en suspense. Lo que no ha impedido que su onda expansiva se nos haya adelantado, tenga ya el tamaño del hongo de una bomba H y haya arrasado con todo. Las escuchas de Patty Pravo se multiplicaron un 500% en un solo día y siguieron creciendo a medida que pasaban las horas y el rumor se propagaba sin encontrar la vacuna del desmentido ni una voz autorizada que enfriara la fiebre. Ni representantes, ni discográficas… Ni las propias estrellas. Que podrían haberlo hecho, ojo. A dúo.

Porque Patty y Madonna se siguen en Instagram. Se lanzan mensajitos de admiración mutua; Madonna ha subido stories con su música de fondo o, directamente, con sus canciones como protagonistas. Ora o mai più, por ejemplo. Y quizá de ahí venga todo: de que en esa “tontería” de “guapa tú / no, tú / no, no, no, tú más…” acabaran hablando de una sesión de estudio compartida en la que cantaron un tema escrito por Ivano Fossati y Oscar Prudente… Y ya sabes: siempre hay una amiga ratona que, atenta a las redes, te pilla en un renuncio. Blanco y en botella. El tema, con esos mimbres, solo podía ser Pensiero stupendo. La yuxtaposición de sus nombres encendió las redes transalpinas. Y no solo: el mundo anglo también se ha rendido a la idea, la de asistir a uno de los crossovers más sorprendentes y queer de los últimos años. Por darte otro dato, Ryan Murphy, creador de Pose, siempre cuela un tema de Patty en las bandas sonoras de sus series…

Pero es que, además, ahora mismo la industria musical vuelve a arder con Bedtime Stories – The Untold Chapter, el EP con el que Madonna celebra el 30 aniversario de su álbum Bedtime Stories, y con esta cultura del “¿y ahora qué?” que nos devora, solo queremos saber cómo será la segunda parte de Confessions por el 20º aniversario de aquella obra maestra de 2005. Una masterpiece que la italiana, al menos estéticamente, ya nos había adelantado en 1977. Porque si Madonna es la reina incontestable en eso de mezclar épocas y lenguajes, Patty Pravo es la Reina Madre.

Seguro que ya lo has hecho… Que si no te has ido a tu plataforma de escuchas, habrás acabado en YouTube, donde te habrás quedado en shock con la actuación de la italiana en satinado… Es de una Navidad. La de 1977 (¿ves lo que te decíamos?) y, sin embargo, parece de 2046. Lo estás viendo bien. Con esa delgadez, ese pelo platino, ese maquillaje metálico y ese ronroneo masculino y sensual… no parece de este planeta. Ni humana. Pero es irresistible y, sobre todo, provocadora.

Ocurrió después de algunos años de ausencia involuntaria de la televisión por sus rifirrafes con la censura. Por sus desnudos en fanzines (que combinaba, por ejemplo, con un Vogue América), por su tenencia (y consumo) de drogas (que le costó la cárcel a finales de los 80 y también a comienzos de los 90) y por sus declaraciones sobre su práctica del poliamor (sí, poliamor). Porque Pensiero stupendo va… de poliamor. Y qué mejor que cantar ese tema un 25 de diciembre, en su regreso a la RAI, como declaración de intenciones. Nótese la ironía… O, si no, lee: E tu / E noi / E lei / Fra noi / Vorrei / Non so / Che lei / O no / Le mani / Le sue… Pensiero Stupendo. Ehhhhh, pues claro, ¿cómo no le iba a gustar esto a Madonna si se dice más en las barras de separación de las estrofas que en los propios versos?

La canción es una oda al trío en toda regla, con la creación, por si faltaba algo, de una nueva figura retórica: “la elipsis sexual”. Tan ambigua y tan fácil —o enrevesada— como un ménage à trois. Y, si no, compárala con Je t’aime… moi non plus de Gainsbourg. Nada que ver. Aquí todo sucede en tu cabeza y, aunque también nos encante, los jadeos explícitos de Birkin están en las antípodas. Es más… más… pon tú el adjetivo, que a nosotros se nos han acabado.
