Marina Vlady es una actriz y cantante extraordinaria, una mujer y un ser humano fuera de lo común. Su talento innato se manifestó muy pronto: con solo diez años participó por primera vez en una película. La belleza de Marina no dejaba indiferente a ningún hombre, y para Hossein y para Vysotski fue una auténtica musa; a ella deben su existencia muchas de sus obras.

Marina Vlady siempre ha sido natural y, por eso mismo, irrepetible. Nunca persiguió las modas de rejuvenecimiento que siguieron muchas actrices: simplemente envejeció con elegancia. Incluso ahora, a sus 87 años, sigue viéndose magnífica para su edad.


Su sonrisa serena y su mirada amable revelan una actitud profundamente filosófica ante la vida. Incluso a estas alturas continúa cuidando de su hijo con discapacidad, con quien vive en un modesto piso en una de las calles céntricas de París.



