Adiós microblading, hola hairstroke: así es la nueva técnica de diseño de cejas ultrarrealistas

Descubre este método para crear unas cejas más naturales y duraderas.

Las cejas perfectas ya no se valoran por lo rectas o gruesas que sean, sino por cómo reproducen la textura y el movimiento del vello natural. Si pensabas que el microblading era el rey indiscutible de los retoques semipermanentes, toca actualizarse: hay una nueva tendencia que está ganando terreno y se llama hairstrokes.

Las cejas han pasado de ser un simple marco del rostro a convertirse en un auténtico manifiesto estético. No es casualidad que, como señalan desde la firma portuguesa Wiñk, “actualmente se miman mucho, acudiendo a centros de belleza donde tratarlas y cuidarlas. Además, se utilizan técnicas innovadoras de depilación o tratamientos como la micropigmentación, el laminado de cejas, etc”. Esa búsqueda constante de métodos más eficaces, suaves y personalizados es justo lo que ha impulsado el auge del hairstroke como alternativa al microblading.

¿Qué diferencia a las hairstrokes del microblading tradicional?

Para Valentina Troni, experta en mirada y directora ejecutiva de Tebori Brows (Madrid), la clave está en cómo la herramienta interactúa con la piel. El microblading tradicional utiliza un lápiz metálico con pequeñas cuchillas para realizar microcortes superficiales e introducir el pigmento en cada incisión. Esto puede generar un resultado más homogéneo, “plano” u opaco, porque los trazos tienden a tener la misma profundidad y densidad desde el principio hasta el final.

En cambio, el hairstroke no corta. Se realiza con una microaguja que entra y sale de la piel a 90 grados mediante puntillismo. Así, el pigmento se implanta justo en la capa basal sin necesidad de hacer cortes, lo que permite crear variaciones de textura, color y grosor. El resultado es mucho más realista: como si los pelitos naturales de la ceja simplemente se hubieran potenciado con un trabajo delicado y muy preciso.

Como destaca Mónica Aránguez, experta en micropigmentación y propietaria de los centros que llevan su nombre en Madrid y Badajoz, el hairstroke “imita el crecimiento del vello natural”, consiguiendo un efecto ultrarrealista.

Valentina lo resume con una metáfora muy visual: “Estamos pintando un cuadro… texturizando como si usáramos distintos pinceles y colores”. Esa lógica, explica, es la que consigue un acabado más tridimensional, con luces y sombras propias de una ceja real.

Si te preguntas cuál dura más, la respuesta es simple: ambas técnicas duran lo mismo. Valentina lo aclara sin rodeos: “La gente piensa que el hairstroke dura menos, pero eso es un error. Tanto el microblading como el hairstroke son micropigmentación, y su duración depende más de cómo se implanta el pigmento que de la técnica en sí”. El problema, añade, es que a veces el pigmento se deposita demasiado profundo o demasiado superficial, y eso afecta directamente a su permanencia.

Otro punto importante: los pigmentos orgánicos que ella utiliza pigmentan más rápido y lesionan menos la piel, lo que favorece una implantación más precisa y una cicatrización más limpia. “He usado pigmentos que se integran mejor con la piel sin forzarla, y eso también mejora el resultado a largo plazo”.

Ventajas del método: naturalidad y cuidado de la piel

Si algo distingue al hairstroke es que no agrede la piel con cortes. Esto no solo suena bien: reduce la lesión y la inflamación, sobre todo en pieles sensibles. Según Valentina, es una técnica que respeta la piel y facilita una recuperación más calmada tras el tratamiento.

Además, con su método propio de hairstrokes, “random brows”, al trabajar con distintos grosores y matices, las cejas no quedan planas ni parecen dibujadas con una regla. La luz natural se integra con el pigmento de forma mucho más orgánica.

Esta búsqueda de naturalidad encaja con una tendencia clara en el diseño de cejas. Un ejemplo es el auge de las fluffy brows, que comparten la misma filosofía estética. Tal y como explica Mónica Aránguez, “la técnica consiste en un estilo de diseño de cejas que busca un acabado muy natural, ligero y con un efecto de ‘cejas despeinadas’ o peinadas hacia arriba”. Aunque se trate de un enfoque distinto, el objetivo es el mismo: huir del trazo rígido y poten

ciar la textura real del vello. Y eso es justamente lo que el hairstroke logra con gran precisión.

No cualquiera puede hacer hairstrokes

Valentina Troni insiste en que esta técnica, a diferencia del microblading, tiene una curva de aprendizaje mucho más exigente, y eso no es una desventaja, sino una garantía. “Con el microblading, en un par de semanas y un par de modelos ya puedes estar trabajando. Pero el hairstroke requiere años de práctica, formación continua y perfeccionamiento constante”.